La niña de la patera

Marisol Ayala

Es bonita hasta decir basta. Su cintura cabe en un puño, su piel es suave, negra, brillante, maravillosa. Hoy tiene 22 años y hace unos días vino a casa a echar la tarde. Ella sabe que nuestra casa es la suya, que donde estemos cabe ella. Viene menos de lo que nos gustaría. Llevaba seis o siete meses sin verla y le tiré de las orejas. Aquí los amigos vamos guardando los regalos que no viene a recoger; ella sabe que están a buen recaudo. Lo único que le exigimos es que solo se los daremos a ella, excusa perfecta, para poder verle la cara. Ese día, cuando tocó en casa, escuché un “abre…soy yo” y me hizo gracia. Así pasen mil años ese “abre… soy yo” es ella. La vi entrar, guapa, pícara, atesorando aún la niña que conocí cuando la cogíamos en brazos. Recuerdos y recuerdos. Siempre quiso estudiar magisterio aunque pasó por coquetear con Farmacia y Periodismo hasta que finalmente sus mamis cogieron las riendas de su confusión y la orientaron. ¿Dije recuerdos?, sí, maravillosos recuerdos. Nació en Ghana y llegó a Canarias en una patera. Era un bebé. Sus mamis de hoy buscaban entonces una adopción después de siete años de noviazgo pero querían un ser especial, un bebé que las enamorara con solo mirarlas. Así que un día se fueron a Miller Bajo, al centro de Acogida de Extranjeros, y allí hablaron con un amigo periodista que las orientó. Estaban decididas a aumentar la familia por esa vía y fue entonces cuando en el Centro de Acogida de Menores Extranjeros de Gran Canaria pusieron las cartas boca arriba. Alguien les habló de la historia de la niña que vino a casa. No será fácil, advirtieron. Cada cual movió las fichas que tenía a su alcance, se localizó al bebé y se supo que el expediente estaba pendiente de que algún familiar reclamara a la niña. Esos días las mujeres me dieron una fecha y un recorte de La Provincia en el que se leía. “El bebé que llegó en patera hizo la travesía con sus padres que perdieron la vida”. Localicé el original. Impactadas se empeñaron en que esa sería su niña o en todo caso, de ese perfil. Nunca han sabido sí la niña que han criado llegó en patera en moto náutica o en avión. No les importa, cuestión de protección, pero sin duda la joven de ojos negros, feliz, que escucho tararear es la suya. La que querían, la que quieren.

Esta entrada fue publicada en Volando bajito. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a La niña de la patera

  1. Lola Arencibia Moreno dijo:

    Bonita historia. Normalmente una sabe cuando es, es
    cuando la emoción recorre tu cuerpo y el amor invade
    tú alma.

    Me gusta

Comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s