Sabina, qué manera de vivir

Marisol Ayala

Ha vivido intensamente, mil veces al filo de la navaja, como ha querido. Después de cincuenta años en los escenarios Joaquín es hoy el mismo indomable ajeno a los riesgos, pisando el acelerador, como esos conductores suicidas a los que ha cantado. Ha vivido de la mano del riesgo sin ninguna intención de ordenar su vida, que para eso no es suya. Otra cosa es que a quienes durante décadas hemos esperado sus nuevos trabajos para desmenuzarlos, volverlo a admirar y emocionarnos nos duelan sus recaídas, sus espantadas, lo poco que le respetan unos achaques que tienen que ver con una manera de vivir. Han sido tantos los disgustos que ha dado a sus incondicionales que justo por esa devoción nos limitamos a esperar su recuperación hasta volver a verle en un escenario. Tres plantones ha dado Joaquín a Canarias en los últimos años pero el maestro siempre tiene razones de fuerza mayor. Total que después de su penúltima huida de Madrid enmudecido he repasado su actividad en los últimos doce meses. Pura curiosidad, preocupación. En ese paseo volví al feliz Sabina pero también a un hombre cansado, abotargado. Hurgando escuché una larga entrevista de noviembre de 2017, “A solas con Sabina”. No estaba cómodo; forzado, tenso. Dijo estar orgulloso de haberse subido doce veces al Luna Park y reconoció que entonces, hace un año, lo que quería era cantar en lugares de poco aforo, “en esos teatros pequeños que son maravillosos”, sin la presión de contentar a 40.000 personas. Adelantaba que ya no haría más giras grandiosas como la que tenía en marcha y ha tenido que suspender. Era su adiós y comentó también sus cuidados antes de un concierto. Guarda una hora de silencio, sin hablar. La risa le delató. Y ya ven, un año después, hace una semana, la voz le ha pasado factura. No pidamos imposibles.

No lo pierdo de vista desde que lo descubrí en los ochenta. Lo tengo como alguien especial en mi vida. Está tan vinculado a esa existencia que cualquier contratiempo de salud me apena. Ese cabrón siempre me trae recuerdos de amigos que lo descubrimos al tiempo; por eso viéndole hace nada abandonar un escenario los he recordado. A una de las entrevistas que le hice acudí con el encargo de uno de ellos. Dedicatoria y mención en un casete. Era Viceversa. Cumplí.

Resumiendo, cada uno vive como quiere y Sabina solo rinde cuentas a sí mismo.

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2 respuestas a Sabina, qué manera de vivir

  1. Flora dijo:

    Pues sí.Cada uno vive como quiere,precisamente por esa libertad con la que ha vivido,nos ha regalado esas magníficas canciones,más bien poemas,que hemos hecho nuestros,a veces por afinidad otras veces por utopías.Hay una canción más bien una frase ,vivir para contarlo,o para cantarlo.Y aquí estamos,a la espera,que siga cantando y contando,distrayendo en muchos casos,nuestras soledades.

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  2. María del Mar Almeida Ossa dijo:

    Vivir la vida bebiéndosela a grandes tragos. Vivir la vida hoy, porque no sabemos lo que nos deparará mañana. Según un amigo, «el descanso del guerrero es la tumba»
    Jodido lo tengo, amigo, yo quiero que me incineren

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