La Manada: condena a la baja

Marisol Ayala

Una indignación recorre España desde que el jueves se hizo pública la sentencia de La Manada de tal manera que estos días es imposible escribir de otra cosa que no sea del dictamen, de los hechos, del festín sexual de cinco cafres durante los últimos Sanfermines con una joven de 18 años. A esos a los que su abogado llama “imbéciles” a modo de reprimenda, como quien abronca al niño que sin saber nadar se mete donde le cubre el agua, palabras que persigue presentarlos como unos primitivos, desequilibrados consumidores de drogas y de sexo. Y amigos de colgar sus fechorías sexuales como el campeón sus trofeos. El Ministerio Fiscal pedía para los acusados 22 años y 10 meses de prisión por agresión sexual; la acusación particular 24 años y nueve meses. Las acusaciones populares elevaron esta petición a 25 años y nueve meses de prisión. Las defensas la absolución de los cinco acusados y una casa en primera línea de playa.

Al final la proeza de La Manada ha sido tasada a la baja: nueve años por abusos y no violación porque hubo “encerrona” pero no “violencia”. Un mazazo que ha noqueado a la sociedad y de manera especial a las mujeres que cada vez estamos más desamparadas. La justicia está con ellos y ahí tienen la prueba. Hace meses que nos preguntábamos el porqué de la tardanza en hacer pública la sentencia. Algunos vimos un tufo de sospecha; la rebaja estaba asomando la patita y acabó sacando el cuerpo entero. Los miembros de La Manada tenían grandes posibilidades de ser condenados con la dureza exigible pero, ya ven, baja el telón del primer acto con una irrisoria condena de nueve años de los que ya han cumplido dos de manera que dentro de tres o cuatro podrán otra vez ir de cacería. Los recursos de las tres partes se verán en septiembre y tal vez ahí la presión social coloque en su lugar las fichas desordenadas. Hay mucha indignación en la calle y muchas recogidas de firmas así que la sala tendrá que hilar fino y valorar si es conveniente echarle gasolina al fuego. Y desde luego quienes más tendrán que mojarse son los grupos políticos con el endureciendo de penas para que el descrédito de la Justicia no siga subiendo escalones.

Entre los vídeos que hemos visto estos días hay uno, la víctima en el juicio, que termina con un significativo: “follándonos a una entre 4”; es un “destrozando a una entre cuatro”.

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