Muerte indigna

Marisol Ayala

Lo de Marcela Padrón Rodríguez ha sido una película de terror. Si el objetivo del sistema sanitario público de Canarias es que los enfermos terminales que han suscrito el Testamento Vital no mueran indignamente, con Marcela les salió mal. La funcionaria del SCS, que lo era, murió en las peores condiciones posibles. Lo dicen sus hijos, su familia; “en la Unidad de Reanimación (Negrín) se ensañaron con ella” a pesar de que las posibilidades de mejoría no existían. Allí fue trasladada tras sufrir un fallo multiorgánico.

Durísima acusación familiar que merece acercarse al juzgado para que se investigue las carencias y el desprecio. “Eso no sirve para nada”, les dijeron en el hospital cuando hicieron valer el Testamento Vital de Marcela. La familia dispone de documentación que pone de manifiesto el desprecio con que trataron a la moribunda. Encima, la servicial Marcela fue comprometida Jefa del Registro de Voluntades Anticipadas de Las Palmas hasta que le detectaron un cáncer linfático. Ironías del destino. Ella hacía apología del documento que al final no le sirvió de nada.

No es nuevo que el Testamento Vital  tiene muchísimos problemas de ejecución. Su ejecución depende de las creencias del médico que te toque y nadie obliga a nadie. Por otra parte el Testamento Vital se complementa con los Cuidados Paliativos cuyas carencias nunca se han solventado y de eso nadie sabe más que Marcos Gómez. Mucho parcheo. Lo cierto es que lo ocurrido con Marcela alerta especialmente a quienes hace años dimos el paso de asegurarnos una muerte digna pero visto lo visto me temo que servirá de poco. Preocupante.

Escuchar las declaraciones de Ceballos, director médico del Negrín, su frialdad, la ausencia de empatía, el desinterés y la amenaza velada a los familiares activa todas las alarmas. Sería interesante saber cuántas otras Marcelas han sido ninguneadas.

Mientras la noticia se hace hueco en todos los medios nadie asume responsabilidades.

Desmentir no es suficiente.

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3 respuestas a Muerte indigna

  1. Karmela dijo:

    Ningún médico está capacitado para decidir cómo debe morir una persona, los hijos o la familia más directa, en el caso de que no tenga testamento vital. Nadir debe sufrir para morir y no se debe mirar a un paciente como a una cobaya.

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  2. Maria Isabel Santana Leon dijo:

    eso es la privatizacion la externizacion y la falta de personal…ademas de chulos y chulas que creen que la sanidad es de ellos…

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  3. Eva Pérez Martel dijo:

    El testamento vital tiene que ser respetado por el profesional médico, si no se lleva a cabo, se debe demandar en el juzgado.

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