Adiós a una buena mujer

Marisol Ayala

Ha fallecido María del Carmen Benítez de Lugo y Massieu, fundadora de la ONG Nuevo Futuro, entidad que puso en marcha en Las Palmas de Gran Canaria en 1982. Yo podía usar las 410 palabras de mi columna con solo relatar los cargos y distinciones que recibió María del Carmen, pero no. Quiero despedirla recordando las pequeñas grandes cosas de su vida. Para acotar diré que era un ser humano discreto, silencioso, alejado de polémicas, entregada a la admirable tarea de mejorar la vida de los que no pueden con ella. Cuando supe de su muerte lo lamenté porque tenía a Mari Carmen como una buena mujer, cercana, capaz y preocupados por los menores desamparados. La conocí a principio de los noventa, cuando me acerqué a su Rastrillo, en la calle  Franchy Roca, una de sus obras más expuesta y amada cuyo objetivo era recaudar fondos para ayudar a mantener Nuevo Futuro, su proyecto mimado. Eran años en los que NF despegaba y Mari Carmen con su carisma y compromiso implicó sutilmente a la sociedad canaria en su batalla que acabó volcándose en todo lo que María del Carmen emprendía.

Hicimos buenas migas desde que nos conocimos. La respeté y admiré siempre. Era muy lista. Cuando tenía encuentros con la prensa me hacia esperar para contarme “una cosa que te gustará”. Un día de esos me habló de un piso en el que crecían niños que por edad no podían estar en centros de menores así que ella, y sin duda algunas personas más, los protegían; les pagaban estudios y les crearon una familia. “Un día te llevo para que veas qué maravilla”. En la casa vivían ellos y sus cuidadores. “Allí nunca ha entrado un periodista”, decía. Hablarle así a una periodista es peligroso porque desde entonces le di la lata: “tienes una deuda conmigo”, presionaba. Entre nosotras había una relación amigable, nos ayudábamos, así que una mañana su chófer vino a buscarme y me llevó a la casa misteriosa. Y allí estaba ella esperándome con “sus” niños. Caricias y atenciones, mimos. Era una casa espléndida en la que no había distintivo que hiciera sospechar que allí había una ONG con diez o doce niños que habían llegado al desamparo. Los chicos compartían habitación, comedor, cuarto de estudios y mamá, María del Carmen. Eran su tesoro.

Sola una vez la vi enfadada, cuando un periodista escribió que El Rastrillo lo habían creado mujeres “ricas y aburridas que no tienen nada qué hacer”. Bendita seas, amiga.

Gracias por tanto.

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Una respuesta a Adiós a una buena mujer

  1. Flora dijo:

    No conociendola personalmente,pero si de su proyecto de Nuevo Futuro,labor que siempre admire.eeEntiendo que le molestara el comentario de los periodistas,porque además era lo que se oía cuando se tocaba el tema.Una prueba de mezquindad,porque enaltece ayudar,cuando tu economía te lo permite ,a quien lo necesita.Sobre todo la parte más débil de la sociedad como son los niños.

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