Reyes y Pino, el valor de adoptar seis hermanos

Recupero el reportaje que publiqué en Canarias 7 hace cinco años dado que mañana a las 10.00h en la cadena Ser una de las mamás, Reyes, relatará una gran historia de amor y compromiso.


Los niños vivían en un centro de Menores y corrían el riesgo de ser separados si los adoptaban varias familias.

Cuando las mujeres se casaron y conocieron la historia no lo dudaron: “Nos íbamos a llevar a los gemelos pero nos dijimos “o todos o ninguno, deben seguir juntos”

“Hemos hipotecado nuestras vidas por lo más bonito del mundo, estos chiquillos”, dicen.

Reyes y Pino posan en una habitación del hogar en el que viven con los seis niños, en un ambiente muy parecido al de una guardería.

Marisol Ayala

Cuando Reyes Lázaro, trabajadora de Menores, y Pino Santana, funcionaria, contrajeron matrimonio civil el 22 de febrero del 2008 comentaron a sus amigos: “ahora queremos formar una familia”. Ninguna de las dos pensó que dos años y pico después su casa se convertiría en una bulliciosa guardería habitada nada menos que por seis hermanos es decir, los niños que han acogido. La Dirección General del Menor decidió el 22 de mayo del 2011 concederle la guarda y custodia al matrimonio lésbico, tal como figura en el escrito que oficializa la cesión “en régimen de Acogida Familiar, Administrativa Permanente y Remunerada”. Se trataba de seis hermanos que tenían edades comprendidas entre los 7 años y los 14 meses cuando llegaron a su nueva casa, hace 13 meses. Pino y Reyes son pues “madres” de seis niños que hasta entonces vivían en un Centro de Acogida y que estaban condenados a crecer separados, sin el afecto de sus propios hermanos, sin abuelos, sin una familia cercana. Es cierto que allí la atención administrativa la tenían asegurada pero el afecto diario no. La decisión del matrimonio sorprendió a la propia Dirección del Menor del Gobierno de Canarias y es el único caso de acogida numerosa que existe en Canarias; es más que probable que en España no haya otro igual.

Pasó que Reyes trabaja desde hace más de diez años en un Centro de Menores de Gran Canaria cuya responsabilidad es de la Ong Mensajeros de La Paz pero cuya actividad con niños, los acogidos, está concertada de la Dirección del Menor del ejecutivo canario. Lleva Reyes muchos años bregando con pequeños que tocan en esa puerta con una mochila llena de los más variados y duros problemas. Un día llegaron al centro dos gemelos, de los seis que acabarían acogiendo entre ambas. Fue tal el cariño que le tomó a las criaturas que no tenían más de 14 meses que hizo los trámites para llevárselos a casa los fines de semana, etc. “Pero se me partía el alma cada vez que los sacaba y dejaba atrás a sus hermanillos”. Fue entonces cuando Pino, que por su trabajo vivía alejada del dolor diario de ver a niños que al cumplir la mayoría de edad se enfrentarán a un futuro incierto, la que escuchando los lamentos de su mujer, Reyes, dijo: “Oye quiero hablar contigo. O nos los traemos a todos o a ninguno”. A partir de ahí Reyes habló con sus jefes de Mensajeros de La Paz a los que agradece una y mil veces su generosidad y comprensión, especialmente a Estela Hernández y Alonso Ramos, máximos responsables de la organización en Canarias, que después de situarla en la responsabilidad que asumían llevándose a seis hermanos a casa la apoyaron incondicionalmente.

El matrimonio viven en dos pisos que han tenido que adecuar a la nueva y numerosa familia para que sus niños tengan comodidad, de manera que la casa es un campo de batalla en actividad constante. Pino y Reyes se conocieron muy jovencitas y cada cual tenía su vida. Hasta entonces ninguna había confesado su opción sexual con nadie que un día recuerda Reyes “ella (Pino) me dijo que era lesbiana y yo, te hablo de hace muchos años, le dije, pues sigue tu camino que a mí no me va ese rollo”. Pero pasados diez años Reyes recolocó sus sentimientos y fue la que movió ficha para reencontrase con la que sin saberlo era el amor de su vida. Fue un proceso complicado que finalmente tuvo el final que ellas eligieron. Casarse, vivir juntas y compartir. Reyes estaba todavía confusa con su opción sexual que lo primero que hizo fue acudir al Colectivo Gamá cuya lucha por los derechos de lesbianas, gays, transexuales y bisexuales (LGTB) le han prestigiado desde que se pusieron en marcha.

Pero ya todo eso es pasado; es presente es una casa llena de mochilas, zapatos de deporte, lápices esparcidos, bulla, música, risa y fiesta. Más dos perros que son parte de la familia, Pirri y Katu-Sandunga, que apenas se les escucha. Lo que ellas le han brindado a estas seis criaturas una de las cuales, la mayor, ha escrito apresurada lo siguiente en una cuartilla que me entrega: “Gracias a las dos “mamás” por lo que han hecho por mis hermanos…”.

Menores, ayuda en lo económico

La Dirección General del Menor del Gobierno de Canarias tiene asignado un costo diario por cada niño en protección, lo mismo esté en régimen de acogida familiar que en un centro oficial, de manera que Pino y Reyes, el matrimonio que ha tenido la generosidad insólita de acoger a los seis hermanos para evitar separarlos, reciben una ayuda. Aunque la misma “no cubre todos los gastos pero, bueno, entre una cosa y otra más los abuelos, la familia y nosotras que las dos trabajamos, vamos saliendo”.

Los niños están escolarizados y la verdad es que hay que estar muy organizados para que cada cual acuda puntual a clase, cumpla con sus actividades, su aseo personal, etc., “Esta casa funciona un poco como un pequeño cuartel y todos ayudan”. Salvador Falcón, primo de Reyes, también entra en el zafarrancho y por la tarde se mete en la cocina a preparar la cena para los niños. Los disciplina y los entretiene: “En esta casa cada mañana se pone un caldero al fuego y ya el segundo plato, la frutas, la merienda y todo eso, se va preparando poco a poco, entre unos y otros”. Mientras hablamos los niños entran y salen de la cocina pegados a las faldas de sus mamás. “Ya no sabríamos que hacer sin ellos. Ahora, eso sí, a las ocho de la noche ya están todos en la cama porque también nosotras necesitamos descansar, escuchar el silencio, pensar y darnos un respiro”. Porque claro, al día siguiente a las siete, hay que estar en planta, preparar los desayunos, llevarlos al cole y salir a trabajar. Frenética actividad doméstica.

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5 respuestas a Reyes y Pino, el valor de adoptar seis hermanos

  1. Pilar Corvo Díaz dijo:

    Conozco está historia de primera mano, desde el minuto uno apoyé a mis amigas para que lo hicieran ya que yo trabajaba con Reyes y conocía las necesidades de los niños,aunque todo no ha sido fácil,pero lo más importante es que a mis niños (los concidero un poco mío pues una etapa de sus vidas cuidé de ellos y los quiero mucho) nunca les ha faltado lo más importante..Amor y ser queridos por una gran familia, son unas madres estupendas a las que quiero mucho.

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  2. Pinovs dijo:

    Buenas noches Marisol. Soy una muy asidua lectora suya desde hace años, y la leo porque me parece una persona sobretodo cercana, amable y muy valiente. Capaz de hablar de todo con un equilibrio entre denuncia y delicadeza que no todo el mundo sabe expresar. Yo le escribo aquí (porque no se escribirle por privado) no en referencia a esta noticia. Si no por otra que entre tantas ya me ha tocado mucho la moral y estoy indignada hasta puntos insospechados. Me han mandado por whatsapp una foto de una noticia en la que una señora decía que “ya que paga sus impuestos deberían quitar los pasos de peatones estupidos y que le molesta tener que levantarse cuando por una terraza de algún bar pasa una persona en silla de ruedas, porque le parece molesto que le interrumpan el trago” yo he tenido que leerlo 3 veces para creérmelo y aún así pienso que es una broma de mal gusto. Aceptó la libertad de expresión pero no tolero la falta de humanidad. Creo que esa persona debería pasar un mes en una silla de ruedas (no le deseo que la necesite) para que sienta lo que es el rechazo de las personas como ella que desgraciadamente hay muchas y que vea la falta de accesibilidad que existe en muchos sitios para personas en silla de ruedas sobre todo en niños. Yo tengo un hermano y un primo pequeño en sillas y puedo presumir de que en 10 años se ha notado bastante la adaptación de las calles y locales comparado con hoy en día. Quizá lo que hay que hacer no es adaptar las calles sino a las personas irrespetuosas como esta “señora”
    Disculpe el cambio de tema en este post, no quisiera faltar el respeto, solo que creo que usted es la persona más adecuada para, si algún día quisiera, comentar sobre la noticia. Muchas gracias y la felicito por su gran profesionalidad.

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  3. carmina hernandez chacon dijo:

    Magnifica historia que además te da un respiro para pensar que aun hay gente buena y con tanta calidad humana como para hacer lo que hicieron….Se agradece muchísimo leer relatos como este…no se por que me asombro porque los tuyos siempre son interesantes.

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